La carta de Victoria Abril a Vicente Aranda, el adiós de la alumna a su maestro Por: Pablo A. Curiel M.
A continuación reproduciré la carta de Victoria Abril a su descubridor o, mejor dicho: su maestro:
Ay Vicente... ¡que me dicen que te has ido!
Tú que no querías ir ni a tu entierro, y recuerdo que te conteste: “¡Yo tampoco!”
Qué fuerte, Vicente... me dicen por teléfono que te has muerto esta mañana, que si puedo decir unas palabritas... “Me pillas rodando”, le susurro, y cuelgo.
“Moteur!, Ca tourne, Acción”
“Abobada Abril”. “Estaba contigo en el pensamiento.”
Y oigo tu voz, que me dice: “¡Acción, cierra la boca!”
La cierro y me tiro sin paracaídas a la escena que tenía con mi hijo.
Me queda de cine, como a ti te gusta, la hice para ti...
El texto en boca, sin prisas pero sin pausas, y “deja que tu pensamiento siempre fluya y te guie en la contradicción.” Esta vez, Vicente, todo mi esfuerzo lo puse en la retención.
Ay Vicente... Ahora si que puedo decir “tú eres, has sido y serás siempre: mi faro, mi norte, mi padre a escondidas, mi más fiel director, amigo productor, compañero de fatigas, 40 años de camino juntos, y el más fértil... ¡13 criaturitas!”
Muy pocas penas y muchas alegrías. Desde siempre, a todas mis edades, mi rezo, mi credo, mis sueños y el traductor del espejo de la osadía.
¡Porque tu cine no sólo me dio la vida! Y aunque te mueras hoy, tu cine, como mi vida y gracias a ti, ¡un sueño son!
Y como los sueños nunca mueren, Vicente, no pienso ir a tu entierro.
Para que no me veas llorar ni que el dolor del pésame ajeno me despierte.
O que el del cementerio me suelte, como te dijo a ti, “hasta pronto, Vicente!”
Te envío también una foto nuestra que he encontrado en internet y que tengo puesta en la portada de mi ordenador. ¡Así nos veo yo, Vicente y así te recordaré yo siempre!
Vicente Aranda con su embelesadamusa V. Abril.
¡La Victoria es nuestra, Vicente! ¡Y como nos llamamos igual, lo es, y por dos veces!
Hasta la vista, Maestro.
Gracias por todo, Vicente.”
El maestro parte a un viaje sin fin un 26 de mayo del 2015 en Madrid, España, mientras la actriz o alumna filmaba un film en París, Francia; por las mismas fechas. Aquí no es que un servidor copie una carta, no. es la prima vez que un servidor lee una carta de un actor reconocido y le da las gracias al maestro por todo y se disculpa; y comparte con todos nosotros lectores su lección de arte, de vida.
Una actriz que en la primera toma de una cinta quedaba y no podía haber concesiones con Vicente, no, ella era su alumna y él un director que debía filmar algo que ya estaba por demás pensado: esto señoras y señores se llama: creación. Y la carta es una lección para todos los que estamos en cualquier disciplina artística. ¿Por qué? Por educación, seguido de una cultura que aprendemos de nuestros maestros de cualesquiera disciplina artística mencione, no, de todas las profesiones que cuando uno se recibe de cualquier carrera, solo se menciona en la ceremonia de graduación y eso de manera burlona o de manera anecdótica. No se trata por tratar el querer a una persona que nos dio parte de su estudio y horas, tras horas, horas, por horas de eso que el aprendió por golpes, gritos o jalones de orejas, eran señoras, señores, jóvenes de ambos sexos, niñas, niños, otros tiempos y Victoria Abril lo aprendió de otra forma con Vicente, su mentor.
La palabra mentor significa: consejero, guía que a través de la experiencia y el conocimiento ayuda a otra persona a llevar a cabo sus objetivos. Y estos de Vicente para con Victoria eran estos: llevarla y convertirla en la mejor actriz del cine español y del mundo prueba de esto son: las 13 películas y todas con mención de premiación para Victoria abril como mejor actriz, gracias a Vicente. Ser la actriz más sensual, con las escenas , más atrevidas por “Amantes” gracias al director catalán. Ser la actriz más deforme, con ideas socialistas mientras peleaban en la cordillera de Zaragoza y Cataluña, en la guerra civil española, y ser nominada por todas las academias de cine en Europa; el film “Libertarias”.
Debutar con tan sol 18 años en la cinta: “Cambio de sexo”, con un tema bastante atrevido, atrevido por la censura franquista y por el propio Francisco Franco, cuando nadie quería filmar en España; hablo de “Cambio de sexo”. “Sí te dicen que caí” con un reparto formidable al igual que la cinta de culto en las salas de arte y de los conocedores del 7mo arte. Puedo mencionar también: “El Lute: Camina o revienta” en la cual el director la filmo porque se trato de un caso de nota roja en toda España.
Cuanta historia hay detrás de cada una de esas palabras de Victoria Mérida Rojas, nombre que podría haber pasado desapercibido, pero, nunca por Vicente que quiso ser contundente con su arte, con ella y que triunfara de manera total. A la española con grandes ovaciones, como si fuera un torero y por eso cambio el apellido para hacerlo para nosotros más sensual, recordatorio a nuestra memoria. Un arte cuyo nombre fuera una poesía viviente a la memoria de la pantalla y de nuestra mente.
Hay mucha nostalgia en ella denotamos en la carta y porque no en un servidor cuyos recuerdos de esas 13 cintas y, porque no, un poco o un mucho de eso que se pierde en la vida, y que a veces no atendemos a eso que llamamos sentimientos personales por varias razones. Todos hemos sufrido perdidas, todos, Recuerdo un caso el de una actriz mexicana, en una función de teatro que cuando le dieron el prevenido de tercera llamada, su secretaría personal le dijo: “Tú madre a muerto.” al terminar la función fue cuando se le vino un mundo aplastante encima y su vida; se nos derrumbo a todos sin su presencia. Me imagino que fue así cuando alguien le menciono de la muerte de Vicente Aranda, uno de los mejores directores del llamado “nuevo cine español”, y visionario de muchos temas, colores, actrices, actores, descubridor de talentos y de los mejores actores de ese nuestro cine ya, hispánico.
Escritores, músicos, bailarines, actrices, actores, directores de orquesta, compañeros de profesiones todas, veamos lo que tenemos en frente y aprovechemos a nuestra generación, a los contemporáneos, pero, nuestras generaciones que vienen que mejor ejemplo o enseñanza podemos y debemos en vida darles. Algo más que un abrazo fuerte, un gracias. Y esto es la carta de la mejor actriz de habla hispana le escribió a su maestro. En los descansos de cine entre toma y toma, hay un largo tiempo para volver a filmar, por múltiples razones. Y, recuerdo que leí que Victoria “atrapaba al tigre, y lo domaba.” Es decir su tomas quedaban en la prima toma y a veces en la segunda. Esto lo aprendió gracias a: Vicente Aranda Esquerra. Este es el leit-motiv de este artículo y la gran enseñanza de alumno a su maestro. Un regalo de vida para todos los que amamos el arte y la vida, porque no, también.
Gracias...



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